Antesala al abismo
Diciembre 03, 2021
Quisiera ser crudo, breve, y tajante. No pretendo alterar y editar este texto hasta que me complazca cómo fue redactado. Quizás en su más bruto estado encuentre mayor grado de veracidad. Prefiero invertir el tiempo encendiendo los cerillos, y estallando con lo que encuentre a mi paso, antes que sea muy tarde.
Mañana se cumple una semana de haber llegado a Brasil. Luego de un período de más de un año fuera, del cual, la mitad sucedió al otro lado del mundo. Sólo puedo conjeturar, pero sé que largos procesos de meditación habré de pasar (si deseo evaluar cómo me ha afectado todo lo que viví). Aunque no cabe duda, no sé qué bases me mantienen en pie.
Una marea alta me consume, cada vez son más las causas que me roban lágrimas. Me siento infectado por un virus, preso de un solitario camino que con nadie más comparto. Aislado, no intencionalmente, en mi propia visión. Pese a que me sea difícil separarme de ella. Dudo sobre tantas cosas.
— ¿Vale la pena? Viajar una y mil veces. Sabiendo que engulliré mares de dolor al mismo tiempo. Porque ya ni sé hacerlo de otra manera.
Que no logro hablar de derechos de la mujer en Egipto. Que México me dejó el alma en pedazos. Que Argentina me duele cada día de mi vida. Que quisiera que Colombia y Venezuela fueran una, y que funcionasen. La lista sólo crece, al igual que el llanto en cada tema. Mi mano entra en el dolor de las regiones, y se mancha con tinta indeleble.
Sin embargo, que no se malinterprete ni se tergiverse. Afirmo de manera categórica que... sentir está bien. Sólo que sentir mucho, eso puede ser un problema. Y por otra parte, este instante maravilloso que no será eterno, no es más que la antesala al abismo. Tras ese descenso largo y vertiginoso, surgirán nuevas convicciones y rumbos. Los míos son y seguirán siendo problemas boludos, frente a aquellos que he visto en cada latitud; aquellos que no tengo fuerza suficiente para sacar del foso.
No quiero continuar pensando, sólo pretendo desconectar mi cerebro. Permaneceré en esta pecera un tiempo, un Brasil distinto al que dejé. Un Brasil con el que no sé si me puedo reconciliar.
Comments
Post a Comment